04/12/2012 Ciudad diferente
Agua es la palabra. La ciudad se pintó aguachenta. La lluvia caída desde nubes negras —durante todo el día ocuparon completamente el cielo— no solamente
Contiene los amaneceres correspondientes al año 2012
Agua es la palabra. La ciudad se pintó aguachenta. La lluvia caída desde nubes negras —durante todo el día ocuparon completamente el cielo— no solamente
El aire caliente lo es todo, abarca todo, inunda todo. Se cuela por rendijas, por hendiduras. Se cuelga de balcones, se desliza desde azoteas. Brota
Hoy el amanecer es continuidad. Es estar en la cama después de un dormir agitado, cubierto por sábanas desprolijas y arrugadas. Los ojos, todavía sumergidos
El sol encandila, pero no lastima. Sus rayos atraviesan ventanas abiertas que dejan pasar bocanadas de aire renovado. Una brisa tenue recorre la ciudad. Se
“Sosiego”. “Calma”. “Tranquilidad”. Es el mensaje que la ciudad esparce a través de las hojas de los árboles. Que recorre calles y avenidas. Que susurra
La lluvia de ayer y el sol de hoy. A partir de este equipo trabajando en coordinación la ciudad decidió de qué manera amanecerá hoy.
La ciudad adormece. Transfiere y contagia su estado de ánimo. Las manifestaciones son variadas y es imposible confeccionar una lista exhaustiva y completa con la
Calor. Vuelve a ser la palabra más apropiada para identificar el amanecer recién comenzado. Nunca más apropiado que buscar el símbolo de Helios para lograr
Fiaca. Lunes de fiaca. Se adivina en cada auto que recorre las calles adormiladas. Se transmite de ave en ave en somnolientos cantos uniformes de
Viernes. Hoy la influencia se revierte. En lugar de ser la ciudad la que con su humor cambiante, indescifrable, oscilante a diario contagia con su