Agradecimientos
He llegado a un descanso en este ascenso que comenzó a desarrollarse en un tiempo indefinido de mi pasado. Desde este balcón colgado del futuro veo asombrado la forma caprichosa que ha adquirido la escalera que fui construyendo sin pausa.
Una escalera que es un collage variado, son retazos dibujados en el aire que deben sus figuras a las emociones. Una escalera que busca su identidad.
A veces su diseño es minimalista, sin sobresalir, respondiendo a una geometría ascética.

Otras con bordes sinuosos dispuestos a provocar derrapes imprevistos.

Otras escapadas de sueños que navegaban en fantasías sin ordenamientos.

Unas pocas amenazantes con miedos ancestrales.

Muchas coloreadas y adornadas por las emociones siempre dispuestas a rebelarse.
Necesité ayuda para colocar cada peldaño; necesité compañia para imaginar cada recoveco, necesité auxilio para levantar barandas protectoras. Necesité ayuda para saberme libre.
Y muchos corrieron en mi auxilio.
No todos son amigos o parientes, ni siquiera personas físicas. Pero todos me ofrecieron su colaboración. Me apoyaron y pecharon. Gracias a ellos pude llegar aquí. A ellos mi homenaje y agradecimientos.
Gracias a los que hicieron posible esta utopía. Sin ellos seguiría siendo un sueño inconcluso sin concretarse….
- A Emiliano por su apoyo incondicional por su paciencia, por su aguante, por su generosidad.
- . A Marcos Bahamonde (Chavo) por sus aportes, su paciencia, su dedicación desinteresada, su tiempo
- . A Irma Varela por su infinita dedicación a subsanar errores gramaticales, por sus consejos siempre certeros, por su sensibilidad literaria.
- Y además
- A mis padres que solamente con su ejemplo me domesticaron y me dieron las herramientas para rebelarme.
- A mi hermano Héctor que me acompañó en mi niñez a explorar los espacios fuera de la seguridad de la casa.
- A “Billiken” que convertía el sábado amanecido en el despertar más esperado de la semana.
- A la enciclopedia “El Tesoro de la Juventud” que me sorprendía sin cesar con nuevas puertas para acceder a mundos desconocidos.
- A Emilio Salgari que me dio asilo en Mompracem, me llevó a indisciplinadas tabernas de la Isla de la Tortuga y me convenció de recorrer mares indómitos, desconocidos y amenazantes.
- A la colección “Robin Hood” de tapas amarillas y letras de fácil lectura que me abandonó en las selvas de “Bomba”, en los bosques de Sherwood, en los torneos de Ivanhoe o en los pantanos del Príncipe Valiente.
- A “Demian” que me descubrió los mundos misteriosos más allá de la realidad limpia y ordenada del universo burgués
- A Borges y Cortázar que me iniciaron en laberintos y acertijos, y me mostraron las linternas para desenredar ovillos.
- Al hockey que me regaló amigos entrañables y vivencias que me acompañan hasta hoy.
- A Abelardo Castillo que me sumergió en puertos de escritores inexplorados y me obsequió los diccionarios para entenderlos.
- A Leopoldo Marechal al que le robé una noche maravillosa y soñada junto con Abelardo.
- A Lovecraft que me enseñó las pesadillas más profundas y que los mundos tenebrosos siempre acechan en el abismo.
- A Rimbaud que me taladró el cerebro y a Prevert que me lo recompuso.
- A Marcos, Jorge, Rodolfo, Liliana con quienes pergeñamos una utopía: “Periódico Belgrano”.
- A mi tía Beba que trabajando de bibliotecaria en Belgrano me prestó la góndola para navegar sin plan por los canales saturados de libros que me convocaban a leerlos.
- Al mundo del rock nacional (Los Gatos, Almendra, Manal …) que despabilaron mis sentidos.
- A los Falcon verdes que me despertaron de un sueño utópico y me hundieron en el terror concreto.
- A Serrat que me presentó la poesía hecha música y abrió un sendero transitado por Paco Ibañez, Patxi Andion, Perales.
- A Astor Piazzola que me hizo vibrar con su música acompañado de su séquito: Amelita Baltar. Horacio Ferrer, Trelles.
- A los Beatles que me hicieron crecer con su música y fueron los arquetipos juveniles.
- A Paula que me acompañó durante años bancándome y compartiendo la crianza de dos hijos insustituibles.
- A mis dos hijos, Cynthia y Emiliano, que crecieron junto con las esperanzas de un futuro que tambaleaba.
- A mis tres nietos, Martín, Andrés y Rafael que renovaron los sueños que estaban en retirada.
- A Marta Elena Guzmán porque su taller literario erradicó mi timidez de dar a conocer mis escritos.
- A Juan Enrique Bongioanni que creyó en mí y me empujó a escribir la novela.
- Y lo más importante: Gracias a aquellos que no mencioné en la lista.