06/05/2013 Tiempos de nada
El verano invade los territorios propios de las otras estaciones. Indiferente a las normas establecidas arremete imponiendo sus condiciones
Los amaneceres brotaron sin pedir permiso. Mientras el colectivo trajinaba las calles casi desiertas los personajes nocturnos que buscaban su descanso relataban desordenamente sus correrías. La ciudad acompañaba con sus escenarios que reflejaban la metamorfosis de oscuridad en claridad. Cada día tan diferente al otro cada día tan igual al otro.
El verano invade los territorios propios de las otras estaciones. Indiferente a las normas establecidas arremete imponiendo sus condiciones
La Ciudad y sus habitantes conviven con la incertidumbre de las historias tejidas entre la tradición y el temor a lo incomprensible
La bruma amenazante llegada desde lo desconocido despierta miedos, pesadillas ancestrales.
Las criaturas mitológicas buscan su lugar perdido
Los días recorren la rutina sin descansar
Temerosa la noche es sorprendida por la secuencia de la falta de agua. Paciencia, ya llegará
El gris se resiste, aguanta la embestida colorinche refugiado en los pliegues del horizonte. Se retrae, se refugia tras edificios, se esparce horizontalmente tapando la
Versión 1. Un amanecer con el sol alejado. Frío y distante se hace presente inaugurando el día.
Versión 2. Un amanecer con el sol alejado. Frío y distante se hace presente inaugurando el día.
El rosa intenso reflejado por las nubes le dio etiqueta de pintura impresionista a la madrugada que se retira. Las estrellas fueron corridas y borradas