Días perfectos



Reflexiones. (Advertencia: puede haber spoilers de la película)

En algún momento de nuestra vida llegamos a una encrucijada que nos paraliza. La         situación personal, las dudas internas y las influencias externas nos llevan a cuestionar el sentido de la vida y el lugar que ocupamos en el mundo. Por lo general se trata de un hecho traumático que nos arroja a la exploración de temas universales como la muerte, el sufrimiento, la venganza y el significado de la existencia. Y sin proponerlo, sin prepararnos repetimos los cuestionamientos de Hamlet en su famoso monólogo. Hamlet se siente asqueado por el mundo que lo rodea y se pregunta si la vida merece la pena ser vivida en un entorno tan decadente.  

Una de las soluciones alternativas buscadas desde la profundidad de la historia y conservada por una memoria genética es la de apartarse del mundo, encerrarse en sí mismo y no participar en la vida cotidiana de los demás transformándose en un ermitaño, en un paria. La forma depende del cuestionamiento individual y las características adversas de la sociedad. En una época signada por el espíritu religioso, el desencantado se convertía en anacoreta o asceta, en otra época de predominio burgués en artista maldito. Hoy es diferente y es lo que expone la película. 

Estamos sumergidos en una sociedad que se caracteriza por la inmediatez que nos empuja a estar todo el tiempo conectado —hiperconectividad— con notebooks, teléfonos celulares y otros dispositivos análogo; por el consumismo que tiende a priorizar lo material y lo tangible por sobre lo espiritual y trascendental y que nos hace estar siempre actualizados con el último modelo y la novedad; por la  aceleración que nos conduce a no disponer de tiempo para reflexionar y a la fragmentación de la atención —dificultad para mantener la concentración en una tarea específica durante un período prolongado de tiempo—; por el individualismo que enfatiza el éxito personal a toda costa y sin reparar en medios, la competencia y la acumulación de bienes materiales. 

La película se convierte en una denuncia de estos aspectos describiendo las tareas  que realiza el protagonista. No conocemos nada de su vida anterior, sólo podemos imaginarla y reconstruirla vagamente a través de sutiles, escasos e insuficientes indicios: el auto que utiliza para movilizarse, el encuentro con su hermana y su sobrina, la lectura de libros de rezago antes de irse a dormir, la música que escucha en cassettes originales y su desconocimiento de las últimas tecnologías, el proteger y cuidar a los niños, el ubicarse siempre en un lugar secundario —por ejemplo al dejar de limpiar y retirarse para dejar que las personas utilicen los sanitarios. 

A partir de estos ínfimos datos y de analizar la rutina diaria que se desliza sin novedades ni interrupciones —excepto el momento que el joven que trabaja con él renuncia y se produce una sensación de angustia y desconcierto hasta que todo retoma su normalidad con la llegada de la suplencia— podemos suponer que en su pasado existió un hecho traumático que lo arrojó al cambio de vida, una existencia totalmente diferente a la actual. Esta situación queda reflejada por la irrupción de su sobrina en su rutina, una sobrina que apenas reconoce al verla. Ella  busca en él la imagen de la persona que fue capaz de renunciar en un acto de rebeldía que desconocemos. Necesita un ejemplo para fortalecer su decisión. El otro indicio es la llegada de su hermana, en busca de su hija, que se sorprende por el lugar que habita. Ella llega en un auto de alta gama, que no maneja ya sea porque tiene chofer o por un familiar que no se baja por alguna diferencia personal.

El protagonista es un auténtico  «flâneur» —paseante o callejero. ​ Cuya actividad propia es vagar por las calles, callejear sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y las impresiones que le salen al paso—. Sin amigos, de escasas palabras y exteriorizaciones, deambula por los baños públicos que debe limpiar, plazas y aceras cercadas por edificios, atento a la belleza que lo rodea. Disfruta de esa belleza, de esa rutina que sojuzga a la mayoría y él la ha domesticado. De esa belleza que brilla en los lugares comunes y simples. A diferencia de la mayoría de las personas no confunde belleza con extravagante o raro. 

Su pasatiempo es intentar fotografiar el komorebi, palabra japonesa compuesta que define el instante preciso en que  los rayos de sol consiguen filtrarse entre las hojas de los árboles y alcanzar el suelo. Al oscilar las ramas, el juego de claroscuros va cambiando levemente sobre la superficie, creando un efecto estético relajante.

En otras épocas con otras costumbres basadas en la religiosidad o el misticismo, se hubiera convertido en asceta, anacoreta, ermitaño o monje. Pero en esta sociedad se transforma en un solitario dónde su estilo de vida refleja una búsqueda personal de significado, satisfacción y conexión con el mundo a su manera. Más bien, invita a la reflexión sobre las diferentes formas de encontrar significado a su existencia y vivir una vida plena.

Hay un anclaje con el momento de la ruptura, con el tiempo en que tomó la decisión

En su planteo más profundo el protagonista nos recuerda al Lobo Estepario de Hermann Hesse. Ambos personajes son introvertidos y solitarios. Mientras Hirayama disfruta de la soledad y no busca activamente la compañía de otros, Harry Haller es un hombre introvertido que se siente incómodo en situaciones sociales. Los dos se sienten ajenos a su entorno, no tienen nada en común con la sociedad. Los dos combaten solos, a veces apoyados por aliados circunstanciales. El primero a una sociedad individualista y exenta de valores auténticos, el segundo a una sociedad burguesa decadente y sin futuro.   


Notas aclaratorias.

  • Fragmentación de la atención.

La fragmentación de la atención, también conocida como atención dispersa o déficit de atención sostenida, se refiere a la dificultad para mantener la concentración en una tarea específica durante un período prolongado de tiempo.

En la actualidad, este fenómeno se ha vuelto cada vez más común debido a la sobrecarga de información a la que estamos expuestos constantemente, especialmente a través de las tecnologías digitales.

Síntomas de la fragmentación de la atención:

  • Dificultad para concentrarse en una tarea durante más de unos pocos minutos.
  • Facilidad para distraerse con estímulos externos, como ruidos o notificaciones del teléfono.
  • Sensación de inquietud o impaciencia.
  • Dificultad para seguir instrucciones o recordar información.
  • Dificultad para completar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.

Causas de la fragmentación de la atención:

  • Multitarea: Intentar realizar varias tareas al mismo tiempo fragmenta la atención y reduce la productividad.
  • Hiperconexión: El uso constante de dispositivos digitales, como teléfonos inteligentes y redes sociales, entrena nuestro cerebro para prestar atención a estímulos breves y superficiales, lo que dificulta la concentración en tareas más largas y profundas.
  • Exceso de información: La sobrecarga de información proveniente de diferentes fuentes dificulta el procesamiento y la retención de datos.
  • Estrés y ansiedad: Estos estados mentales pueden afectar la capacidad de concentración y atención.
  • Falta de sueño: No dormir lo suficiente puede afectar negativamente la función cognitiva, incluida la atención.

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Año : 2023

Director :Wim Wenders

Reparto. : Kôji Yakusho, Arisa Nakano, Tokio Emoto, Yumi Asou

Género. :Drama |  Trabajo/empleo

Sinopsis. :Hirayama parece totalmente satisfecho con su sencilla vida de limpiador de retretes en Tokio. Fuera de su estructurada rutina diaria, disfruta de su pasión por la música y los libros. Le encantan los árboles y les hace fotos. Una serie de encuentros inesperados revelan poco a poco más de su pasado. (FILMAFFINITY)


Ficha técnica

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El Día