Ser a Través de las imágenes

Rincón perteneciente a Héctor Roberto Gath.
Arquitecto formalmente. Artista exquisito.
En su recuerdo.

Mientras crecemos y hasta el final del camino agregamos capas que engordan al ego y disimulan a nuestro ser, a nuestro sentir. Esos tenaces y egoístas ocultadores son los miedos, las experiencias, las emociones, las justificaciones, los buenos modales, la domesticación. Sacrificamos el “ser “ para conquistar nuestro “zona de confort”.

Por suerte hay rebeldes. Son los que a pesar de todo rescatan su interior y pueden exhibir lo que sienten y no una gris y tediosa lista de lo que hicieron. Vos sos uno de ellos y tuvimos la enorme oportunidad de compartir contigo ese mundo tuyo tan rico, tan exquisito, tan sofisticado y paradojicamente tan simple. 

No es fácil lograrlo porque primero hay que apropiarse de la herramienta. Y ella te espero con

 paciencia que la descubrieras: fue el lápiz —no importa la forma que tuviera, ni la tecnología, solo que siguiera tus indicaciones para cristalizar tus imágenes—. Desde que tengo memoria tus manos fueron las conductoras, las que trasladaron a cartulinas, láminas,

 servilletas de bares, la visión de tu realidad, la representación de tu metáfora. Con la colaboración del lápiz tus manos danzaron, entonaron arias, relataron historias, descubrieron anécdotas, se codearon con el infinito. Nos obsequiaste las formas que no percibimos con nuestra mirada ingenua. Tus trazos vigorosos, enérgicos, vitales cantaron la belleza, la armonía de los paisajes urbanos que tanto amabas —Buenos Aires fue tu primer amor y siempre le fuiste fiel, en especial en las ausencia siempre efímeras y transitorias—. 

Con esas imágenes fruto de tu sensibilidad nos  revelaste el mensaje oculto, disfrazado detrás de cada pared, resaltaste los detalles que definían  su personalidad. En síntesis convertiste simples construcciones humanas en obras de arte, en objetos dignos de ser admirados, en espacios de rituales profanos.

Tus dibujos son tu ser.