El vértigo se trasladó al cielo. Las nubes se desbarrancan desde las alturas mientras compiten en una pista cercada por vientos invisibles. La cruzan de sudeste a noroeste y dejan estelas fugaces y frágiles que se esfuman en el vacío.
El agua es lanzada con furia y repiquetea contra techos, ventanas, árboles, baldosas, perros vagabundos y convierte su caída en una ensordecedora batería de conjunto de rock pesado. El cauce del río se desboca con sus orillas desteñidas de tierra y trastocadas en martillos acuosos que golpean paredes grisáceas de concreto.
Son planos inclinados transparentes que desde las alturas crean cascadas urbanas que escamotean la visión de edificios. Sus paredes verticales son lavadas desde las azoteas por aguas descendentes. Todo es agua. El espacio es agua. El tiempo es agua. Todo se diluye. Todo se percibe en clave de agua. Todo se reinterpreta al observar el universo local a través de una pecera huérfana de peces.
Todo convoca al escape fantasioso. Todo convoca a la aventura de lo descartable. Todo convoca a la búsqueda de lo singular. Todo convoca al escape de la rutina cotidiana.
18/09/2012 Lluvia a mitad de la mañana.
El vértigo se trasladó al cielo. Las nubes se desbarrancan desde las alturas mientras compiten en una pista cercada por vientos invisibles. La cruzan de sudeste a noroeste y dejan estelas fugaces y frágiles que se esfuman en el vacío.
El agua es lanzada con furia y repiquetea contra techos, ventanas, árboles, baldosas, perros vagabundos y convierte su caída en una ensordecedora batería de conjunto de rock pesado. El cauce del río se desboca con sus orillas desteñidas de tierra y trastocadas en martillos acuosos que golpean paredes grisáceas de concreto.
Son planos inclinados transparentes que desde las alturas crean cascadas urbanas que escamotean la visión de edificios. Sus paredes verticales son lavadas desde las azoteas por aguas descendentes. Todo es agua. El espacio es agua. El tiempo es agua. Todo se diluye. Todo se percibe en clave de agua. Todo se reinterpreta al observar el universo local a través de una pecera huérfana de peces.
Todo convoca al escape fantasioso. Todo convoca a la aventura de lo descartable. Todo convoca a la búsqueda de lo singular. Todo convoca al escape de la rutina cotidiana.