10/09/2012 Retorno a la rutina.

10/09/2012 Retorno a la rutina

Vuelta. A desgano. Saludos protocolares con los compañeros a medida que se cruzan en pasillos, en el baño o frente a la máquina expendedora de café. Charlas de ocasión que brotan naturalmente —eludiendo todo tipo de noticia. Ignorando novedades laborales—. Me siento frente a la Pc ante un panorama intenso. Detrás de las ventanas es todo celeste, todo claridad. Solo un punto naranja fuerte que se va circunferenciando y abarcando más que una esfera viva; me ciega. Debo levantarme y cerrar la cortina. No hay luces ni en los edificios cercanos ni en los lejanos. No hay serpientes de luces que recorren las calles. No hay calles delimitadas por luminarias. Todo es día, todo es post amanecer.

Hay sonidos de autos en marcha. No hay paseantes que recorren veredas ya despiertas. Hay semáforos que repiten su letanía —indiferentes al cambio de rutina—. Faltan las nubes de colores, plenas de intercambio visual, dinámicas y de contornos impredecibles moldeadas por corrientes de aire.

Vengo de amaneceres tardíos. De montañas sinfónicas que durante unos días reemplazaron a las  nubes ciudadanas peregrinas. Vengo de noches mágicas pobladas por fuerzas ocultas, misteriosas. Vengo de silencios ancestrales que recorren fracturas milenarias en la corteza rocosa. Vengo de colores alisados por vientos que suavizan sus extremos redondeando su agresividad originaria. 

Se trata de un retorno desalentado de la magia, de los recuerdos olvidados, de las vivencias perdidas.

Estoy de vuelta. Es mi karma.