04/10/2012 Mujer Agotada
Hoy el amanecer es una hermosa mujer que se quedó dormida después de la fiesta organizada en el bosque-ciudad. Acostada entre árboles esqueléticos trabajados para que simulen líneas emergentes del suelo, son estalagmitas permanentes de punta cuadrada con paredes inmóviles que no tienen caliza. Están huérfanas de ramas, solo tienen el tallo poblado de escamas de colores, que semejan cortinas de piezas dormitorios. Un bosque visitado por arbustos redondeados por el viento implacable que acarician autos y colectivos en sus recorridos frenéticos sin orden. Un bosque de senderos habitados por yuyos descuidados de colores apagados que cambian, algunos sus puntas superiores entre tres colores sincronizados, y otros de adornos amarillos, estáticos resistiendo cualquier movimiento.
En ese bosque se desarrolló la fiesta cuyos detalles por ahora desconocemos. De ese bosque irrumpió la dama trastabillando en su cansancio. Y se cubrió el rostro con nubes para ocultar su debilidad. Y las nubes fueron contagiándose del color que se va destiñendo de su maquillaje facial dejando las trazas en surcos que marcan por donde pasó la crema limpiadora de rastros no reconocidos.
Y su cuerpo descansa arrojado a la inmovilidad. Recostado bajo el cielo y apoyado en los recuerdos nocturnos. Y sus tules se van desgajando de a poco. Y se van corriendo al fondo de la pieza inexistente a medida que se descorren y se van acumulando uno al lado del otro en el rincón más lejano. Palidecen sus colores a medida que se destiñen.
Su modorra se expande. Todo se contagia de ella. Todo el amanecer se explica a través de ella. Todo se percibe difumado por sus lentes lagañosos.
El sol compadeciéndose de ella, la cubre cuidadosamente con rayos amortiguados por la ternura, por la condescendencia que le brinda conocer el origen de la fatiga femenina, por ser compinche de un desborde caótico en una fiesta incontrolable. Se convierte en el protector comprensible de un desvarío sin límite.
En última instancia el sol asume el papel de protector del descanso de un amor imposible.