28/12/2012 Compromiso

Es, seguramente, el último escrito del año. Por lo menos desde esta rutina auto impuesta de construir un refugio espacio/temporal aislado del universo. Abandonado en la oficina vacía, parapetado tras módulos grises de poca altura —permiten ver únicamente la cabeza de los compañeros de trabajo—  fui armando un castillo inexpugnable de palabras que brotan desde la memoria, desde las emociones, desde los sentidos. Un castillo aislado de los ruidos sordos producidos por conversaciones ininteligibles, separado por gruesas paredes aislantes de ladrillos invisibles, con las luces apagadas, los ventanales sin cortina, todas razones para sentirme el centro del universo.

Fui desentrañando crónicas y garabateando en papeles de pantallas. Son relatos que se van hilvanando a partir de imágenes capturadas en la caminata orillando La Cañada, en el recorrido entubado del colectivo, en la espera mimetizada con árboles capturando el rocío del amanecer.  Abiertos a las sensaciones sin filtrar ni tamizar. Dejando que todo, sin excepción, me penetre, me mime, me acaricie, me entregue su voz en vibraciones imperceptibles, me entone canciones antiguas, me revele secretos insospechados, desconocidos, secretos.

Largos minutos de hacerme amigo conmigo. De reflotar sueños y utopías. De sincerarme escribiendo palabras escamoteadas durante jornadas de aturdimiento continuado. Este es mi remanso, este es mi paraíso individual.

Y tiene un objetivo declarado. Éste será mi legado a mis nietos, en caso que sepan interpretarlos y tengan inclinaciones literarias. Éste es mi testimonio como persona que transitó por su vida sabiendo que era efímera y que después sobrevivimos únicamente en la memoria de los que nos suceden.

Son varios meses de rutina. Siempre me pregunto al levantarme sobre el tema a desarrollar. Es el universo el que me sopla en los oídos y acomoda mis neuronas abriendo caminos ya recorridos y otros nuevos. Mi compromiso es que cada idea sea un párrafo, cada fantasía una descripción, cada recuerdo una imagen por llegar.

De alguna manera es el certificado que atestigua mi caminar por la vida.