04/12/2012 Nubes

Nubes voluptuosas. Ligeras, escasas de gotas, abundantes en espuma etérea. Burbujeantes sin marcos que limiten su extensión. Libres como el viento lo permite. Atrapadas en rumbos invisibles trazados por corrientes de aire. Suspendidas sin ataduras pero tejidas por hilados invisibles. Convocadas por plegarias de auxilio, se transforman en murallas protectoras contra los embates de minúsculos ejércitos armados de llamas invisibles pero efectivas. Corredoras volátiles deambulan sin mapa. Desorientadas de nacimiento se enamoran de brisas caprichosas, son prisioneras de vientos tiranos, encapsuladas en túneles transparentes alimentados por tornados prófugos.

Gladiadores vaporosos de rostros inciertos. Cuerpos flexibles que se modelan minuto a minuto. Se enfrentan entre ellas sin peligro, sabiendo que se atraviesan, se funden, se esquivan sin dañarse, sin acceder al dolor físico o a la ausencia de una parte de su cuerpo. Danzarines etéreos en coreografías indescifrables, con vestimentas ausentes, sus cuerpos coloreados de grises, tatuados con filigranas esbozadas por plumas aladas. Corredores imprudentes que se empujan en locas carreras que finalizan abruptamente. Sin ganadores, sin dedicatorias rimbombantes, sin discursos épicos. Carrozas efímeras arrastradas por caballos mitológicos ausentes. Corceles de patas inmensas que no precisan de apoyo para galopar armónicamente. Sin herraduras que protejan cascos indefensos. Sin escudos que los resguarde de obstáculos aviesos.